Lucio Alfert, obispo del Vicariato Apostólico del Pilcomayo.
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Los disparates del obispo Alfert

CAACUPÉ.– Según Lucio Alfert, obispo del Vicariato Apostólico del Pilcomayo, el presidente Horacio Cartes debería renunciar por hacer campaña política, aunque no dijo de qué manual del disparate sacó esa teoría. Con este criterio, los políticos podrían pedir la renuncia de toda la CEP por no cumplir con las cuestiones pastorales, aunque en ese caso tendrían toda la razón.

Cada año, durante la novena de Caacupé, algún que otro obispo aprovecha el púlpito y los 15 minutos de fama que le da la fiesta de la Virgencita, para disparar contra el gobierno, como si la condición de pastor de la Iglesia Católica le diera carné de opositor y olvidará que, en realidad, tendría que ser servidor de todos, sin distinción.

Esta vez le tocó al obispo del Pilcomayo iniciar la apología al disparate. En su homilía de ayer, ante el santuario de la Virgen, dijo que Cartes tendría que renunciar a su cargo porque un presidente “no puede hacer política”. Sería interesante que Alfert cuente si sabe cómo se elige a un jefe de Estado y de qué sector, normalmente, provienen los candidatos.

La política forma parte del trajinar diario de un presidente de la República, que debe basar en ella sus principales acciones de gobierno. Ningún jefe de Estado puede estar ajeno a la actividad política, ni siquiera a la partidaria. Así que pretender que Cartes se mantenga alejado del tiempo electoral y proselitista actual es pecar de ignorante o de malintencionado.

Según el obispo, Cartes descuida sus obligaciones de gobierno por dedicarse a hacer proselitismo. Por lo visto, este cura es ciego, sordo y mudo, ya que diariamente se publican obras del gobierno y organismos internacionales destacan la estabilidad económica del gobierno. Y por si Alfert no lo sabía, todo eso se consigue gracias al trabajo que realiza el responsable del Ejecutivo, o sea, Cartes.

El obispo aseguró en su homilía, que debía tratarse de cosas del espíritu y no de proselitismo político, que Cartes “se olvida que es presidente de un país; no de un partido político”.

El que parece que olvida cuál es su responsabilidad es justamente el religioso, igual que otros miembros de la Conferencia Episcopal Paraguaya, que muchas veces olvidan las cuestiones pastorales para meter la nariz en cosas que no tienen nada que ver con la Iglesia. Para colmo, es tan turbia y sesgada esta forma de “interesarse en la realidad nacional”,  que los curas católicos han asumido que solamente representan y defienden los intereses de los opositores y para ello, nada mejor que atacar al oficialismo.

Alfert no será el único que utilice el púlpito de la Basílica de Caacupé para adquirir protagonismo a costa del gobierno. Estamos seguros de que pronto oiremos a otros “santos y devotos” pastores católicos haciendo lo mismo.

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