miércoles , julio 15 2020
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Metamos “en gorra” a la CBI de ABC color

Hoy es el “gran día”. El senador que no es senador, Rodolfo Friedmann, y otros cuántos colegas suyos políticamente afines, se emocionan de solo pensar que podrían tener frente suyo al expresidente Cartes y así exigirle que reconozca sus pecados, para luego “purificar” su alma  en el fuego de la hoguera, en cumplimiento del papel que ejercen como verdaderos santos inquisidores. Lo mismo sucede con los guardianes de la moral, desde el campo del periodismo. Los impolutos, los que nunca jamás aceptaron tres reales de la mano de los “corruptos” que  toda la vida “combatieron”, los que jamás redactaron una línea o pronunciaron una frase que no fuera producto de sus más sanas y genuinas convicciones, los que obran con absoluta independencia de criterio, al margen de lo que pudieran pensar sus patrones, se llamen como se llamen; Sara, Antonio, Aldo o Natalia.

Tal vez se crean el cuento que hace tiempo cuentan. Tal vez no. En cualquiera de los casos la gravedad de los hechos no varía, pues todos ellos son actores de una comedia, nada divina, que fue inventada con el único fin de “saldar cuentas” con un atrevido. ¡Y vaya atrevimiento! Durante todo un periodo osó recortar los privilegios a un poderoso grupo acostumbrado a manejar discrecionalmente los hilos del poder, al que antes de eso le bastaba con publicar un par de tapas contra los gobernantes de turno para conseguir tal o cual contrato, o para que nadie “le moleste” a la hora de realizar sus chanchullos al margen de la ley.

Esta es la esencia de la Comisión Bicameral del “caso Messer”, al que desde luego se suman las fobias de los inquilinos actuales del Palacio de López. Nunca fue para investigar los delitos de los que se le imputan al brasileño, que por cierto se ventilan ampliamente en los estrados judiciales del vecino país. Nació para llegar a HC, como sea. Primero por su amistad con aquél, lo que no configura un delito aquí, en Inglaterra, ni en Burundi; y luego, como eso causaba risa, ajustaron el guion y convirtieron al brasileño en “fundador del Grupo Cartes” y al Banco Basa como supuesto instrumento al servicio del “lavado de dinero”. Una locura tan grande y tan grave, que la propia Seprelad le remitió ayer una nota a la comisión para que se abstenga de realizar semejante campaña, que si tuviera algún viso de realidad, ya hubiera saltado hace tiempo, si no en Paraguay, en los organismos internacionales de control financiero.

De todas formas, la Bicameral y ABC color ya tenían para entonces, ¡por fin!, lo que según ellos justificaba lo que siempre pretendieron: Convocar a Horacio Cartes, bajo amenaza incluso de que, si no se presentara, “la Policía debe llevarle de los pelos”; algo típico en los bravucones de teclados y micrófonos, pero que,  al decir de un gran compositor argentino, “piensan que hacen una guerra” y luego “se hacen pis encima como chicos”.

En este contexto, resulta muy claro que la CBI del “caso Messer” es ilegítima desde su origen, no tener otra finalidad más que la desplegar una burda campaña de persecución política. Y también lo es por su composición, al contar entre sus miembros con un senador “mau”, que no fue electo ni proclamado, que manifestó su deseo de “quemar en una plaza pública” a Cartes y al que, a pesar de todo eso, lo designaron presidente.

Estamos, pues, ante el hecho de que el Congreso, en uso de sus facultades, integró un organismo contemplado en nuestra Constitución, pero, al mismo tiempo, lo desnaturalizó por completo, al convertirlo en un garrote con fines miserables e integrarlo con alguien que usurpa funciones que no le competen.

No sabemos si Cartes asistirá o no a la ridícula “citación”. Podría no hacerlo, con el solo argumento de que el mismo sector político y mediático que ahora lo quiere ubicar en el banquillo, es el que le birló la banca como senador activo, por considerarlo “senador vitalicio”, lo que significa que tiene fueros. Pero más allá de las formas, lo importante es el fondo: ESTA COMISIÓN BICAMERAL ES ILEGÍTIMA y, en consecuencia, ni él ni nadie está obligado a reconocerla.

Al contrario, lo único que cabe hacer con la CBI del Grupo Zuccolillo, es… “METERLA EN GORRA”.

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