Miércoles , diciembre 12 2018
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Irresponsabilidades que matan

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Por: Cirilo Ibarra Enciso. Periodista de ADN en Mariano Roque Alonso
Por: Cirilo Ibarra Enciso. Periodista de ADN en Mariano Roque Alonso

Hace casi 3 meses se registró un accidente fatal, en la zona de Pirayú, departamento de Paraguarí. Un ómnibus de la supuesta empresa “Vanguardia S.A.C.I.”, línea interna de San Lorenzo, volcó dejando un fallecido y más de 20 heridos.

En aquella ocasión, los medios de comunicación buscaron culpables en el estado de la ruta, en la curva pronunciada o algo por el estilo, pero jamás se mencionó la irresponsabilidad humana.

A más de esa triste perdida de una joven vida (Marcelo Javier Galeano Díaz-27 años), algunas personas quedaron con serias secuelas y no solamente físicas, también  psicológicas, que muchas veces son mucho más graves que las físicas. Hoy se habla de algunos casos hasta si se quiere irreversibles, con situaciones de depresión, angustia y tentativas suicidas, que son serios problemas que arrastran a familiares de las personas afectadas.

No debe ser fácil retornar de una excursión, entre divertidos amigos y encontrarse con una sorpresa así. En el mencionado accidente, varios se quedaron inconscientes y despertaron con la terrible noticia, el fallecimiento de uno de grupo, tal vez íntimo amigo de muchos.

Sin dudas el daño fue terrible. ¿Y quién se hace responsable de ese daño? Hasta hoy nadie, ni la empresa y mucho menos los organizadores de esa excursión. Y no se puede sacar la nalga a la jeringa, ambas partes son responsables por igual.

Los accidentes de tránsito son una pandemia mundial y se constituyen en una de las principales causas de muerte en el mundo. Sus causas son comunes en todos los países y no son precisamente las carreteras o las calles las que matan, son las irresponsabilidades humanas.

Sin necesidad de apelar a investigaciones científicas, en el caso del accidente en Pirayú, se descubre que los organizadores, por abaratar costo, contratan un ómnibus que no reúne la más mínima condiciones. Que no tiene permiso de la Dirección Nacional de Transporte (Dinatran) para realizar ese tipo de servicio y “corriendo” de controles el conductor decidió tomar la ruta por Pirayú, en su retorno desde un balneario de Piribebuy.

Hay que reiterar, el factor humano es la causa principal del aumento de los accidentes de tránsito, en particular la falta de educación y cultura, incluyendo la cultura democrática que motiva el no reconocimiento del derecho de los demás y la falta total de respeto a las leyes que rigen para el tránsito.

Los accidentados en aquel caso fueron abandonados a sus suertes. Muchos siguen con costosos tratamientos y lamentablemente sin resultado satisfactorio hasta el momento.

Se impone que los organismos revisen los servicios terrestres y que las empresas cumplan con los requisitos legales y seguros correspondientes y que aquellos seguros cubran los gastos médicos y demás daños. Para el efecto se deben realizar los peritajes y deslindar responsabilidades.

Sin olvidar que quienes contrataron los servicios de esta supuesta empresa sanlorenzana, también tienen gran cuota de responsabilidad, al no prever muchas cosas, anteponiendo el menor costo a la seguridad. Y como señala el dicho, “lo barato sale caro”.

Y considerando que al parecer no existen papeles algunos en el servicio prestado, esa línea habilitada solo para trabajar en San Lorenzo y tal ni para eso está en condiciones, ahora culpará a los usuarios. Eso sería el colmo de las irresponsabilidades, de  aquellas que matan.

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