Lunes , septiembre 24 2018
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Petta, que se vaya a buscar a Hitler

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Por: Cirilo Ibarra Enciso. Periodista de ADN en Mariano Roque Alonso
Por: Cirilo Ibarra Enciso. Periodista de ADN en Mariano Roque Alonso

El exsenador, exdirector de la Policía Caminera, exasesor de Tránsito de la Municipalidad de Asunción, exfiscal de Encarnación, Eduardo Petta San Martín, ahora al parecer será “exasesor de Mario Abdo Benítez” antes que asuma, porque estaría en la cuerda floja, si es que ya no se cayó.

Se había autoproclamado para el cargo, pero así como están las cosas, se quedaría sin el pan y sin la torta. Corrió la versión de que se habría alejado del movimiento Colorado Añetete, molesto supuestamente porque desde esa agrupación se aceptará el juramento de Nicanor Duarte Frutos.

En realidad, nadie entiende que hace en ese movimiento Eduardo Petta, porque primero no es colorado y segundo, jamás será un colorado añetete (de verdad). Nunca se identificó con la ANR, excepto cuando fue rajado de la Fiscalía de Encarnación, por mal desempeño y se refugió en la Gobernación de Caazapá, con el entonces gobernador colorado Celso Troche.

Después, cuando fue echado de la Policía Caminera, por su amigo Fernando Lugo, por un aparente escandaloso robo, se fue a la Municipalidad de Asunción a pedir trabajo al entonces intendente Arnaldo Samaniego (ANR). Entró como asesor de Seguridad Vial.

De ahí salió y con lo mal agradecido que es, volvió a su real partido, Encuentro Nacional, porque ahí ingresan los incapaces de ganarse espacio en un partido tradicional. Se candidató para el Senado por el EN y para desgracia del pueblo, entró.

En la Cámara Alta empezó a cepillar a Mario Abdo Benítez, cuando éste era presidente del Congreso. Petta, por su ambición de seguir en algún cargo, o mejor dicho, con algún zoquete, intentó formar parte de la lista para senadores de Añetete. No tuvo lugar y tuvo que aceptar ser precandidato a gobernador de Central y recibió una soberana paliza.

Ante este difícil panorama para el diminuto personaje, no le quedaría otra cosa que volver a Itapúa y seguir buscando desentrañar la versión de que al mayor asesino en serie de la historia, Adolf Hitler, vivió en Hohenau u Obligado.

Ocurre que Eduardo Petta San Martin, abogado recién recibido allá por 1994, tenía que encontrar algo para “figuretear”, porque esa fue su característica siempre, se le ocurrió comunicarse con el responsable de las páginas de Interior del diario Ultima Hora (1994) y conjuntamente se hizo las averiguaciones sobre la versión de que criminales Nazi estuvieron escondidos entre las ciudades de Hohenau y Obligado.

Algunos antiguos pobladores de esa zona aseguran haber visto a Afolf Hitler, pero nada se pudo confirmar. El que sí estuvo… fue el médico Nazi, Josef Mengele, apodado el “Ángel de la Muerte”, uno de los militares nazis más buscados por crímenes cometidos durante la Segunda Guerra Mundial. Habría llegado a nuestro país, desde la Argentina, en 1960.

Con aquellas publicaciones se hizo conocer Petta, pero al parecer no completó sus averiguaciones y ahora que se queda como bola sin manija, puede seguir “buscando a Hitler”.

Hace unos días escribió en su cuenta de twitter “primer día en la actividad privada, ejerciendo mi profesión”, actividad en la que por lo visto nunca le fue bien, a toda costa buscó la manera de entrar en la política, hasta convirtiéndose en un camaleón.

Dijo también que “el político nunca debe olvidar su origen y a su gente porque finalmente regresará a su lugar. Los cargos son circunstanciales. Me siento feliz”, destacó como despidiéndose.

De ahí surgió la versión de su alejamiento del movimiento Añetete y sería porque se siente traicionado. Y si es así, nada más que le están haciendo probar su propia medicina, porque no cabe ninguna duda que fue él uno de los primeros en traicionar a la gente del movimiento Honor Colorado.

Ahora sigue hablando de respetar la Constitución Nacional y cuando ya no tiene vela en el entierro, opina de lo que debe hacer la Cámara de Senadores. Pero, ¿acaso Petta sabe lo que es respetar las leyes? ¿Acaso la Constitución Nacional dice que se puede robar?

En ninguna parte, todo lo contrario, por lo tanto, Eduardo Petta puede ser uno de los primeros grandes violadores de la Constitución. Existen indicios de escandaloso robo en la Policía Caminera, durante su administración. Además, fue denunciado por indirecto robo de la plata del pueblo, logrando la contratación de “sus mujeres”, primero en la Gobernación de Caazapá, luego en la Caminera y por último en la Cámara de Senadores.

Y con estos antecedentes, lo mejor que haría el presidente electo, Mario Abdo Benítez, es dejarlo ir. O directamente que lo eche él.

Sin embargo, el “señor” exsenador, escribió ayer “seguimos firmes”, con respecto a su presencia en Añetete. Además comentó: “Los movimientos políticos que no alcanzan la capacidad de disenso, nunca podrán ambicionar el consenso. Añetete es un movimiento fuerte gracias al debate, al disenso y al consenso de sus integrantes”.

Y si sigue en ese movimiento, debe ser con horas contadas, porque un sinvergüenza veleto como éste, es mejor perderlo que encontrarlo. Y por favor, por el bien del pueblo, que se vaya.

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