Lunes , septiembre 24 2018
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Pobre oposición

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Por: Marilut Lluis O’Hara
Por: Marilut Lluis O’Hara

Si la esperanza de que la oposición pueda volver al poder y desaloje de la casa de gobierno al Partido Colorado es el liberal Efraín Alegre, creo que tendrán que resignarse a permanecer en la llanura, por lo menos 2 períodos más.

Es lamentable cómo los sectores no colorados no consiguen que surja un líder que pueda aglutinar a todos en torno a un proyecto común. Algo así es lo que ocurrió con Fernando Lugo, quien concentró el apoyo de un gran sector de la ciudadanía, quizás un poco por su liderazgo, pero mucho más porque logró convencer a grandes grupos de colorados que ya estaban hartos de los abusos de sus dirigentes que se acostumbraron a utilizar los recursos del Estado como si provinieran de su propio bolsillo.

Pero lo que ocurrió con Lugo fue una especie de paréntesis entre tanta inercia opositora. En los 8 años transcurridos desde aquella jornada no ha pasado nada en los sectores de la oposición, que no han podido concretar ni siquiera un discurso válido, crítico y honesto, y, por el contrario, ha centrado sus ataques a todo lo que hace el gobierno colorado, sin importar los objetivos o resultados.

Y así, entre mediocres y aburridos, los opositores transitan por este gobierno intentando boicotearlo a toda costa, porque todavía no aprendieron que una verdadera oposición es la que construye, controla y pone el hombro cuando se trate de bregar por el país y sus necesidades.

Pero del que quiero hablar es de Efraín Alegre, ese liberal que ahora es presidente del partido y que en apenas 2 meses consiguió quebrarlo, pasando por encima a los disidentes y buscando solo su beneficio personal. Resulta que ese personaje es el que pretende encabezar una concertación opositora que enfrente –y venza- a la ANR en mayo del 2018.

Este tipo que es incapaz de mantener una mínima postura democrática, respetando a las minorías y sus derechos, es el que quiere encabezar la concertación opositora, así como hizo en el 2013, con resultados desastrosos.

Alegre es el antilíder, anticaudillo, anteloquesea. Es un personaje con ínfulas dictatoriales, a quien no le interesa nada más que su beneficio personal, y para lograrlo está dispuesto a transar con el mismo demonio y pisotear a quien fuere. No hay ningún interés por lo colectivo en Efraín, ningún entusiasmo por defender derechos ciudadanos o respetar la opinión de quienes piensan diferente a él. Es más, no tiene interés ni siquiera en defender y proteger a los suyos; una vez que le fueron útiles, los hace a un lado, como pasó con Pakova Ledesma, su vicepresidente.

Alguno dirá, ehh como si los candidatos colorados no fueran iguales. Por supuesto que lo son, pero hay una gran diferencia, que uno espera que la oposición sea diferente, que sus dirigentes tengan algún sentido de la honestidad y la ética. Imagino nomás que

esos miles de votantes que quieren un cambio real pensarán que para votar a más de lo mismo, terminarán votando por lo que conocen y no por alguien que, sin conocerlo, ya muestra que puede ser tanto o más jodido que sus contrincantes.

Si la única o más potable propuesta que tiene la oposición para el 2018 es Efraín Alegre, pues tendrá que resignarse a vivir como eterno segundón. Y no será culpa de nadie más que de ella misma.

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