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Cumbre de las Américas, un paso para adelante y dos para atrás

La última reunión de la Cumbre de las Américas se celebró en Panamá, en el 2015.

La VIII Cumbre de las Américas llega a su cita en Lima esta semana al ritmo de un pasito para adelante y dos para atrás que ha marcado la evolución de la integración económica y política continental desde la institucionalización de este foro presidencial en 1994. Los avances que se tuvo entre EE.UU. y Cuba durante la última reunión en el 2015, hoy corren serios riesgos de quedar truncados. Venezuela será el gran ausente de este año, a quien ni siquiera le llegó la invitación para el encuentro.

LIMA, Perú.- La creación de un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), propósito primigenio pactado en 1994 en Miami, durante la primera edición de estas cumbres trienales, está hoy más lejos que nunca de convertirse en realidad.

Ese mismo año había entrado en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entre Estados Unidos, Canadá y México, que era el modelo de expansión regional para el ALCA y que actualmente está en proceso de desmantelamiento, al menos en las declaradas intenciones del presidente estadounidense, Donald Trump.

Por ese motivo, en un claro retroceso, la de Lima será la primera Cumbre de las Américas en que México y Canadá, por un lado, y EE.UU., por otro, se presenten en abierta discordia.

Otros proyectos de integración regional, como el Pacto Andino -rebautizado como Comunidad Andina (CAN)-, el Sistema de la Integración Centroamericana (CAN) o el Mercado Común del Sur, sobreviven con vaivenes mientras los presidentes de todos los países del continente se reúnen cada tres años en la llamada Cumbre de Las Américas con mayores ambiciones pero también truncadas.

En el ámbito político, Cuba, el gran ausente de estas reuniones hasta que fue aceptada su presencia en la última, celebrada en Panamá el 2015, también ha sido su constante protagonista.

Quizás por eso en su primera intervención ante una Cumbre de las Américas, el presidente cubano, Raúl Castro, comenzó su discurso con esta frase: “ya era hora de que yo hablara aquí a nombre de Cuba”.

Aquella cumbre adquirió un carácter histórico precisamente por la asistencia de Cuba y por convertirse en el escenario en el que se fraguó la reanudación de relaciones diplomáticas entre La Habana y Washington.

El alentador encuentro en Panamá con apretón de manos incluido entre Raúl Castro y el entonces presidente estadounidense, Barack Obama, se convirtió en una sombría incógnita para la cita en Lima por las manifiestas intenciones de Trump, de volver a enfriar las relaciones entre ambos países.

Finalmente, todo indica que en la cumbre de Lima Venezuela sucederá a Cuba en su condición histórica de país ausente pero protagonista de todos los debates. La situación en ese país marca el mayor grado en el dinamómetro de la impotencia continental para tomar y ejecutar decisiones conjuntas.

Si bien en anteriores citas de la Cumbre de las Américas han sido los países o bloques latinoamericanos los que han protagonizado tanto pasos para adelante como para atrás, claramente en el caso de la de Lima es el presidente de Estados Unidos el que a priori, ya marca un acentuado ritmo de retroceso en la integración continental.

PARAGUAY REAFIRMARÁ COMPROMISO  DE LUCHAR CONTRA LA CORRUPCIÓN

Durante su participación en la Cumbre de las Américas que se llevará a cabo el próximo viernes y sábado en la ciudad peruana de Lima, el Paraguay ratificará su compromiso de luchar contra la corrupción  y el fortalecimiento de la transparencia, así lo afirmó el canciller nacional, Eladio Loizaga, quien participará en representación del presidente de la República, Horacio Cartes, en la octava Cumbre de las Américas.

Loizaga consideró como un hecho positivo la concordancia del tema principal del evento, “Gobernabilidad democrática frente a la corrupción”, con uno de los ejes centrales de la acción gubernativa en el país, informó la Cancillería este lunes.

“Tenemos una Ley que fue aprobada en esta administración, que está siendo cumplida plenamente, y desde luego que la corrupción no se puede erradicar de la noche al día siguiente, lleva un proceso, y además de eso, hay una cultura que se creó durante gobiernos previos al 89, y entonces eso es una cuestión cultural y mental, y hoy tenemos pruebas en varias situaciones”, explicó.

En tal sentido, reiteró que el compromiso del actual gobierno es luchar contra la corrupción, y especialmente preservar a las instituciones de la infiltración de esta práctica. Aseguró que la democracia se ha fortalecido en el Paraguay “en estos cuatro años se ha construido una posición en la que la población no se calla más, y eso es muy bueno, muestra la consolidación de la democracia y la libertad de expresión por parte no solo de los medios de comunicación, sino también de la población”.

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