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Friedman, inspector Gadget paraguayo

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Por: Cirilo Ibarra Enciso.
Por: Cirilo Ibarra Enciso.

Lo que está haciendo el trucho senador de Añetete, Rodolfo Friedmann, erigiéndose en el inspector Gadget paraguayo, no tiene sentido, así como tampoco tiene sentido lo que hace la Comisión Bicameral de Investigación, porque sus determinaciones no se sabe para qué podrán servir.

Tal vez sirva solamente para que ABC Color engañe a sus lectores con grandes titulares en portada, porque para ese diario lo que dice el parlamentario mau “es ley”. Ni siquiera se preocupa en corroborar alguna información, basta que diga Friedmann para difundir como la gran noticia.

Como ejemplo basta un botón, hace unos días, unos supuestos datos proveídos por la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes (Seprelad), que dio a conocer el trucho senador y ya fue titular a 6 columnas en el matutino.

Con respecto al trabajo sin sentido de la Comisión Bicameral de Investigación, es lo que se deduce de lo que establece la Constitución Nacional en su Art. 195 “De las comisiones de investigación”.

Señala que “la actividad de las comisiones investigadoras no afectará las atribuciones privativas del Poder Judicial, ni lesionará los derechos y garantías consagrados por esta constitución, sus conclusiones no serán vinculantes para los tribunales ni menoscabarán las resoluciones judiciales, sin perjuicio del resultado de la investigación, que podrá ser comunicado a la justicia ordinaria”.

Agrega que “los jueces ordenarán, conforme a derecho, las diligencias y pruebas que se les requiera, a los efectos de la investigación”.

O sea, en los estrados judiciales ya saben que pueden hacer con los resultados de la “minuciosa”, “imparcial”, “objetiva” investigación de quien hoy “encarna” al torpe y despistado inspector Gadget.

Y realmente este Friedmann recuerda bastante a aquel detective equipado con artefactos automáticos que le permitirán luchar contra todos los criminales. ¿Será capaz el “inspector”, seudosenador, de erradicar el mal de nuestro país?

Se sabe de su idea y acciones, instaladas en su mente, que tiene nombre y apellido, Horacio Cartes. Es su obsesión y de forma repetitiva se fija en él, tal vez hasta con independencia de su voluntad, por lo que no puede evitar con facilidad.

¿Qué le habrá hecho el expresidente de la República?, porque Rodolfito, a quien ni su papá le quiere, es lo que es en la política gracias a Horacio Cartes. Con su actitud no hace otra cosa que poner en vigencia la famosa expresión en guaraní “remopu’â vacá pirú hande muñá” (le levantas a una vaca flaca y te persigue).

Y hablando del expresidente de la República, parece que en el Congreso todos buscan, intentan y hasta inventan cosas solamente con el objetivo de perjudicarle a Cartes. Por ejemplo, fue Frente Guasu el movimiento que impulsó conformar una comisión bicameral para investigar el caso Messer y cuya única misión es involucrarle a Cartes.

En primera instancia se entendió que la propuesta de FG no correría, porque había una mayoría que piensa que no tiene sentido hacer una investigación paralela a la que lleva adelante la Fiscalía.

El objetivo real de los luguistas fue encontrar algo que pudiera vincular al presidente Horacio Cartes con los negocios de su amigo Darío Messer. Entonces, cuando algunos parlamentarios cambiaron de posición, caía de maduro el nombramiento de Rodolfo Friedmann como presidente de la Comisión, porque era el que más odiaba a Cartes.

Y teniendo en cuenta la experiencia con otras comisiones creadas en el pasado, tanto la permanente como las transitorias, “solamente sirven para presionar a los fiscales y a abusar de las atribuciones que les otorga la Constitución, que, en realidad, autoriza su creación pero como un simple acompañamiento a lo que hacen los órganos jurisdiccionales”, señalaba el diario ADN en su momento.

Pero esto de que la cuestión es solamente contra Horacio Cartes, no es nuevo. Lo persiguieron desde el mismo instante que asumió la presidencia de la República.

En octubre del 2013, otro “que bien baila”, senador entonces, Eduardo Petta, presentó la propuesta de conformación de la Comisión Bicameral de Investigación, con el supuesto objetivo de investigar todos los asuntos relacionados a las denuncias de nepotismo y tráfico de influencias de todas las instituciones estatales.

Agregó el proyecto que la conformación de dicha comisión sea en forma transitoria para averiguar y deslindar responsabilidades. El proyecto inicial tuvo modificaciones. Uno de los cambios refiere a la cantidad de días de trabajo, pasó de 60 días hábiles a 150.

Además señala que la investigación se centrará en esclarecer lo referente al tráfico de influencias y al nepotismo ejercido en el nombramiento de  funcionarios tanto del Poder Legislativo como de las demás instituciones del Estado.

Nunca se logró nada importante con estas comisiones que, en varias ocasiones, se convirtieron más bien en una caza de brujas puesto que siempre que se crearon fue para perseguir a alguien en particular al que algún legislador le tuviera una inquina personal. Y ésta vez con la Comisión del “impoluto” senador mau de Añetete, Rodolfo Friedmann, de vuelta no pasará absolutamente nada.

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