Sábado , octubre 20 2018
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La ambición y el poder enceguecen

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Por: Cirilo Ibarra Enciso. Periodista de ADN en Mariano Roque Alonso
Por: Cirilo Ibarra Enciso. Periodista de ADN en Mariano Roque Alonso

No hace mucho, un exgobernador del estado colombiano de Córdoba, Alejandro Lyons, pidió perdón al pueblo, a su familia, a sus hijas e invitó a los gobernantes y servidores públicos a no cegarse con el poder, “pues este es efímero y pasa rápidamente, mientras la paz, la salud, la tranquilidad no tienen precio y son para toda la vida”, dijo.

En nuestro país son varios los que deben preparar similar discurso, porque es evidente que muchos están enceguecidos por la ambición o el poder. Uno de ellos es el intendente de Asunción, Mario Ferreiro. Éste, cuando estuvo en campaña proselitista para las elecciones municipales del 2015, acompañado de sus adherentes, hicieron pintatas y un “censo” de baches y hoyos por las calles y avenidas de nuestra de la capital. Fue la concertación de izquierda que apoyó la candidatura de Ferreiro la que lanzó la campaña “Arnaldo (Samaniego), aquí hay un bache”.

En aquel entonces, con facilidad veían los destrozos de las distintas arterias y criticaban con dureza la gestión municipal y hoy de ese grupo nadie se percata de nada. ¿Será que repentinamente lodos sufren de la ceguera?

Este año y por tercera vez de manera consecutiva (2016/17/18), la intendencia de Asunción lanzó el “Operativo 24/30”, en el que supuestamente se trabaja y se trabajará 24 horas durante los 30 días y en un lapso de tres meses, para bachear y limpiar la ciudad.

Según Mario Ferreiro, en las publicaciones en sus cuentas de las redes sociales, un área de 5.512 metros cuadrados de calles con baches y otras imperfecciones se ha mejorado en una semana de trabajo, tras la implementación de esta nueva etapa de la Operación 24/30.

Pero no se observa nada y Asunción sigue siendo la ciudad de los baches, de las calles deterioradas, debido a sus mediocres autoridades. Tremendos agujeros bien “conservados” mantienen lucha sin cuartel contra las llantas, cubiertas y amortiguadores de los vehículos.

Asunción no puede continuar en esta situación, que es idéntica a un territorio lunar. No sería ninguna exageración decir que por lo menos el 80% de las calles de la capital del país se halla en estado crítico. Según  las reacciones ciudadanas, sobre el operativo denominado 24/30, la campaña debe ser 24/365 y que se trabaje todos los días y todos los meses, no un mes al año.

Esta vez nuestra referencia apunta más a quienes ingresaron en la política con el gastado cuento de que lograrán el cambio. Siempre estuvieron en la vereda contraria y criticando, haciendo creer que son diferentes.

Quizás eran diferentes, pero ahora sin acomodarse bien en sus asientos como nuevas autoridades, ya reflejan sus verdaderas hilachas y ya ni se preocupan en disimular sus apetencias y según algunas conclusiones, la ambición enceguece más que el poder.

Son varios más los “encuadrados” dentro de ese aspecto, a más del intendente Ferreiro, pero como ejemplo se puede mencionar a figuras conocidas, como el ex presentador de Canal 9, Andrés Caballero y el humorista Tony Apuril. Estos llegaron ser concejales de Mariano Roque Alonso y Asunción respectivamente, hace apenas dos años.

Ahora el primero ya quiere ser diputado y el segundo senador. Sin dudas son los negativamente afectados por la funesta pereza que amamanta la ambición desmedida. Y probablemente ellos han conseguido a punta de nepotismo, amistad, promesa, alteración y hasta falsificaciones  percibir dinero ilícito, sin trabajar como se debería en un puesto público.

Dejan la sensación que sus objetivos reales son satisfacer ambición personal, ganar exprimiendo a su mismo pueblo frustrado, al que le había pedido su voto.

Ellos son parte de aquellos oportunistas que creen haber tocado el cielo con las manos, con cargos importantes. Pero como dice el refrán popular, el tiempo lo dirá todo y será el tiempo que demostrará que no habían alcanzado el cielo, sino al contrario, el piso del infierno con sus actuaciones, que alguna vez pueden irrumpir su paz y tranquilidad.

Y volviendo al exgobernador colombiano, Alejandro Lyons, Dios quiera que su testimonio sirva para las generaciones del “cambio” y para los que se presentan como los impolutos, para que sus actuaciones estén sustentadas en la ética, los valores y que busquen el bienestar general de los ciudadanos.

La ambición económica y la voracidad personal de algunos dirigentes los lleva a relegar sus obligaciones políticas y sociales. Tan ciegos se vuelven por la avaricia, que pierden la razón y el horizonte de sus deberes.

No hay quién duda que todos necesitamos de los bienes económicos, del bienestar familia, pero lo malo es pasar de la necesidad frecuentemente a la ambición, luego a la avaricia y de la misma a la codicia. Es evidente que quienes entran en la carrera política para “tener” y “acumular”, no se ponen límite.

En este momento, quienes dijeron que no son corruptos, por eso son diferentes, es al parecer porque no tuvieron la oportunidad nada más. Apenas la tienen y casi ya son peores a aquellos a quienes calificaron de corruptos para reemplazarlos.

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