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Salud y educación, en manos de los peores

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Por: Cirilo Ibarra Enciso. Periodista de ADN en Mariano Roque Alonso
Por: Cirilo Ibarra Enciso. Periodista de ADN en Mariano Roque Alonso

Apenas transcurre un mes del nuevo gobierno y ya se nota que los ministerios de Salud y Educación están en manos de los peores. Y eso era de esperar, porque fueron nombrados para dirigir esas carteras los menos indicados, según sus antecedentes.

Y es una lástima, porque son estamentos para los que se hicieron muchas promesas. Era como disco rayado repetir y repetir lo mismo, que la salud y educación iban a tener especial atención. Aun retumban los discursos en campaña del hoy presidente, Mario Abdo Benítez, reafirmando su compromiso de gobernar para el bien común, con prioridad en la en educación, salud y seguridad.

“Mejorando las cosas en esos ámbitos, necesariamente esto llevará a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y a futuro, el Paraguay mejorará radicalmente su imagen a nivel mundial”, decía.

Sin embargo, comienza nombrando ministro de Salud al Dr. Julio Mazzoleni, cuyo único “merito” para tamaña responsabilidad habría sido ser su compañero de colegio.

Y en Educación optó por alguien que lo único que sabía en ése ámbito es la educación vial y desde que fue un “showman” en la Policía Caminera, Eduardo Petta, durante el gobierno del exobispo Fernando Lugo, se creyó “máster” en ese rubro y Arnaldo Samaniego, quien era intendente de Asunción, se creyó el cuento y lo llevó como asesor de seguridad vial.

Después en el Senado, su única y gran obsesión fue la Ley General de Tránsito, pero se quedó con las ganas cuando el presidente Horacio Cartes vetó “su” legislación.

También es oportuno recordar que Mario Abdo Benítez tardó muchísimo para nombrar al nuevo ministro de Educación y el principal referente del equipo de Transición, del gobierno que se iba a instalar, Benigno López, decía que el presidente se toma su tiempo, “porque se elegirá a una persona que pueda dirigir la transformación de la educación”.

Agregó inclusive que “la reforma educativa que se está planteando es una tarea que toma muy en serio el presidente electo” y remarcó “se elegirá a la persona ideal, alguien que pueda dirigir la transformación de la educación”.

Siguió diciendo López: “porque el capital humano debe ser fortalecido

sustancialmente y el desafío es preparar profesionales para el futuro, para los nuevos tiempos que se vienen, es un tema muy importante y se elegirá a la persona ideal, alguien experto y que encabece la transformación, la tan ansiada reforma educativa”, manifestó.

¿Era Eduardo Petta la persona ideal? Dios nos guarde y libre. Es evidente que éste “señor” ni idea tiene de lo que debe hacer un ministro de Educación y confunde con el papel de una Fiscalía, de la que ya fue echado por mal desempeño en sus funciones.

Entró en la cartera de Educación buscando planilleros y casi en una semana ya encontró supuestamente 1.200, pero hasta hoy no pudo dar nombres, quedando como lo que es, un figuretti, quien por un minuto de “fama” hace cualquier cosa.

Nadie dice que no se hagan las averiguaciones de los supuestos hechos de corrupción, pero se pueden hacer los trabajos de investigación paralelamente. Pero en este caso, el ministro ya demostró que es lo único que le interesa y deja en segundo plano lo que presuntamente era lo primordial para el nuevo gobierno.

Así como están las cosas, la anunciada transformación o la reforma educativa, seguirá esperando. Ojala no sean los 5 años de tiempo perdido, que el presidente de la Republica se dé cuenta de su craso error.

Los temas de la educación y la salud son muy importantes, están hermanadas y se refuerzan mutuamente, contribuyendo a sacar a la gente de la pobreza y a ofrecerle la oportunidad de desarrollar plenamente su potencial humano.

En cuanto a la salud, situación similar se vive en la misma, porque el Dr. Julio Mazzoleni comenzó hacer denuncias sobre supuestas toneladas de medicamentos vencidos, de millonarias deudas, etc. Mientras tanto, los trabajadores de blanco ya se manifiestan, salen a la calle a protestar, a exigir que se respeten su derecho.

Como diría el exministro de Salud, Dr. Carlos Morínigo, “este muchacho no sabe ni donde está parado” y agregó que hasta parece que no le importa lo que es realmente la salud. “Le invitamos varias veces a que venga a trabajar con nosotros, en el tiempo de la transición, y brilló por su ausencia”, dijo.

El otro exministro de Salud, Dr. Antonio Barrios, calificó de “muy nuevo, muy fresco” a Mazzoleni y sostuvo que el Ministerio de Salud no se maneja así nomás, “es un monstruo y si uno no tiene capacidad administrativa sólida, tendrá muchas dificultades”, señaló.

Es increíble esto, porque el compromiso de un gobierno debe ser el esfuerzo de cada día por lograr una sociedad mejor, la misma que se vea expresada en una convivencia sana, un respeto mutuo y en la cual la práctica de los valores no sea una casualidad. No empeñarse a dejar mal parado a alguien.

El Ministerio de Salud Pública debe enfocar la promoción de la salud, detección temprana de problemas de salud y la prevención de las mismas, para lo cual hasta se requiere profundizar las tareas, pero si se buscan culpable nomás, pronto le vendrá la noche a estos ministros. Ojalá que no, por el bien del pueblo.

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