Jueves , julio 20 2017
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ABC miente… y también encubre

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Aquello de que “el fin justifica los medios” es un principio que ABC color aplica a raja tablas. No importa si eso implica encubrir a quienes promueven abiertamente la inestabilidad política hasta el extremo de provocar la interrupción del proceso democrático. En absoluto. A tal punto que un grupo de senadores fue descubierto “in fraganti” proyectando “armar quilombo” el día que se trate la enmienda pro reelección en el Senado e impedir por la fuerza que el pleno adopte una decisión al respecto; sin embargo, en lugar de centrarse en tan delicado tema, los medios de Zucolillo se dedicaron a “contaminar la escena del crimen” y seguir pistas falsas que ni por casualidad conduzcan a sus verdaderos responsables.

La maquinaria de ABC y Radio Cardinal machacan las 24 horas del día que la linea de celular en la cual se recibieron los comprometedores mensajes pertenece a la cuñada de un apoderado de la ANR, como si tuviera alguna importancia que fuera de ella o del tatara nieto del general Bernardino Caballero. Lo relevante, en este caso, es determinar la autenticidad del intercambio de mensajes entre los senadores Desirée Masi, Robert Acevedo -titular del Congreso-, Silvio “Beto” Ovelar y Arnoldo Weins, entre varios otros, algunos de los cuales ya lo confirmaron.

A partir de este hecho, corresponde una investigación exhaustiva de lo que se estaba o se está tramando, que no es moco de pavo. La senadora Masi, con la incontinencia expresiva que la caracteriza, destaca en una de las “charlas” con sus colegas que en la sesión que se estudie la enmienda“la estrategia es armar quilomo, dentro y fuera del Senado”, pues, según las informaciones que maneja, “ya están los votos” para aprobarla. A lo que el senador Ovelar le responde, “Desi, Desi… esa sesión nunca va a acabar…”.

Traducido a la jerga común, lo que proyecta el ex “G-23”, que al decir de la propia legisladora ya se habría reducido a “G-19…o 18”, es un vulgar atraco, para imponer, por medio de la violencia, la voluntad de un sector minoritario, que ve en el gobierno de Horacio Cartes y en la figura de la reelección la sepultura de sus sueños de acceder al poder político.

Cuando fueron mayoría, aunque solo en el Senado, merced a que la bancada “marioabdista” se engavilló con los sectores fundamentalistas de la oposición para enfrentar a su propio partido y al presidente que éste eligió, no dudaban en llevarse todo por delante, estilo aplanadora.

Así obraron ante la propuesta de que sea la ciudadanía la que decida, en elecciones libres, si se aprueba o rechaza la reelección, ejerciendo esa mayoría mentirosa, irreal, para evidenciar su desprecio hacia la voluntad popular, desconociéndola de manera olímpica. Y ahora que vuelven a su estado natural, que es el de minoría, en lugar de acatar ¡por fin! lo que disponga la mayoría, planean un grosero atropello a una de las cámaras del Congreso, institución clave de la democracia.

Los hechos son de extrema gravedad. Restarle importancia al peligro que representan sería pecar de cándidos, o de “avidados”, como ABC y Cardinal, que montan una gran cortina de humo para encubrir a golpistas confesos.

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