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¿Buen ciudadano y excelente senador?

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Hace unos días, la senadora Blanca Ovelar sostuvo que Eduardo Petta “es un buen ciudadano y fue un excelente senador”. Dios nos guarde y libre “señora” exministra de Educación, porque si Ud. está convencida de lo que dijo, es realmente preocupante y si fue un chiste, es de muy mal gusto.

Eduardo Romalino Petta San Martín es uno de los personajes más nefastos de la historia política de nuestro país.

Sus actuaciones en la función pública fueron llana y sencillamente lamentables, primero como fiscal de Encarnación, luego como asesor de la Gobernación de Caazapá, estuvo como director de la Policía Caminera, pasando después por la Dirección de Tránsito de la Municipalidad de Asunción como supuesto asesor y llegando a ser nada menos que senador, de una manera hasta hoy inexplicable.

Muchos le creyeron cuando prometió que no gobernaría con las élites corruptas de siempre y ahora ellos ven cómo representa a los voraces intereses particulares. Es decir, no basta que un político sea de la peor calaña, hay que mejorar la calidad de los seguidores para evitar que llegue a donde llega.

Si no hay mejoría, seguirán los políticos como Petta, quienes son los más exitosos y no los más honestos. Seguirá la gente que solo mira sus propios intereses, que hasta cambian en el diccionario la palabra coherencia por conveniencia.

Pero a pesar de todo, hoy Eduardo Petta está dando “manotazo de ahogado”, porque se le viene la noche, es casi un hecho que se quede sin el pan y sin la torta en el nuevo gobierno. Y no encontró mejor “estrategia” para tratar de acomodarse, su cuenta de las redes sociales, que utiliza para el autobombo y autoproclamarse ya en varios cargos, sin que el electo presidente, Mario Abdo Benítez, le dé ni la hora.

Su última autoproclamación fue como ministro de Educación, anunciando con esa caradurez, que sin dudas es una de sus señas particulares. Siempre trata de presentarse como el “impoluto” y como tal quiere seguir logrando oportunidades de acogerse a los beneficios de la corrupción, para extender a sus entornos.

Ya se dijo una vez que un político como Petta es perjudicial, dañino como la peste para nuestro país, que por fortuna tuvo una rotunda derrota en las internas coloradas para la Gobernación de Central.

Por favor senadora Blanca Ovelar, si va volver a hablar de Eduardo Romalino Petta San Martín, infórmese un poco mejor. Si sabe un poco más de él, probablemente ya no se animará a elogiarlo. Mientras tanto, vale adelantarle algunas “perlitas” a Blanca sobre su excolega en el Parlamento.

Fue destituido del cargo de fiscal de Encarnación “por mal desempeño en sus funciones”. Ese tiempo se mostró a ultranza opositor de los colorados, pero rápidamente se acomodó entre ellos para seguir teniendo “zoquete”. Le dieron un “sueldito” en la Gobernación de Caazapá, donde actuó de presunto asesor. Pero de esa ciudad fue rajado a huevazos, durante la celebración del tradicional festival Ycuá Bolaños.

Después fue el supuesto implacable director de la Caminera, simpatizando con Frente Guasu. Cuando de vuelta fue echado de ahí, tuvo que implorar un espacio entre los colorados y consiguió ingresar a la Municipalidad de Asunción (época de Arnaldo Samaniego) como supuesto asesor de Seguridad Vial.

En esa comuna pronto se percató que no tenía ninguna posibilidad de ser considerado entre los colorados, en su deseo de llegar al Parlamento, entonces se refugió a Encuentro Nacional y ahí ingresó como senador.

Haciendo un poco de historia de su trayectoria política, vale recordar que en el 2006 fue precandidato a intendente de Encarnación, por el Partido Patria Querida (PPQ). Luego en el 2008 apoyó la candidatura de Fernando Lugo, por el cargo de director de la Policía Caminera. Cuando fue rajado de ahí, en el 2011, se refugió de vuelta al Partido Colorado y le pidió un cargo al entonces intendente de Asunción, Arnaldo Samaniego.

En el 2013, se presentó de vuelta al partido Encuentro Nacional (PEN). Y para las siguientes elecciones estuvo de vuelta en el redil colorado, queriendo ser gobernador de Central.

Previamente Eduardo Petta fue expulsado de la ANR, pero el Tribunal Electoral del Partido Colorado dispuso que sea incluido nuevamente al padrón. Pero esto al parecer ya no tiene ninguna relevancia y tal vez nunca más tenga, porque a personaje como éste es mejor perderlo que encontrarlo.

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