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El peor camino

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La verdad es que Mario Abdo se metió en un berenjenal al traicionar la alianza que hizo con Horacio Cartes y que le permitió ganar, ajustadamente, hay que decirlo, las elecciones.

En realidad, en lugar de no honrar su palabra, lo que debió hacer es pedirle disculpas al ex mandatario por haber torpedeado permanentemente su gobierno aliado al “grupete”, que tantos dolores de cabeza le causó a la administración anterior.

Está demostrado ahora, en los hechos, apenas en este primer mes de gobierno que cierra Mario Abdo, que sus procedimientos cuando estaba en plan opositor, de la mano de Desirée y demás, fueron absolutamente oportunistas y sin la menor ética política, aplicando pero a rajatabla, aquello de que “el fin justifica los medios”. Y le salió bien, ganó la interna y se convirtió luego en presidente de la República, nada menos, pero ahora las cosas le están saliendo mal, debido al “vale todo” que aplicó para dejar atrás el formidable convoy encabezado por el expresidente.

Ahora, está difícil el asunto. No se trata más de tirotear impunemente como antes, sino de soportar los tiros que antes desparramó él, por intereses absolutamente crematísticos. Y por supuesto, la hilacha stronista, no tardó en aparecer, fogoneada por un viejo pirata de la política, como Calé Galaverna, quien pese a que “no quería decirlo”, lo dijo con todas las letras y acusó de un plan conspiraticio que por poco le hizo llorar a la edulcorada Mabel Rehnfeldt.

Apenas se les rasca la piel formulan semejante acusación que en otras épocas daba lugar a famosas represiones que muchos que ahora peinan canas las recuerdan aun con temor.

¿Por qué que no lo hizo HC cuando estaba en el gobierno y ellos le ponían piedras salvajes desde el famoso grupete? A nadie se le ocurrió decir que había un plan conspiraticio. Era otro tipo de gente, era buena gente, era un estadista que miraba solamente, estoicamente, el bien de la República.

El doble discurso de otra época ahora salta a la palestra con múltiples otros ejemplos como la feroz crítica al tema de los bonos, de la mano de ABC, donde ya íbamos a hipotecar el futuro de los tataranietos. Ahora, los están usando tranquilamente. Criticaron la iniciativa de las APP, ahora las están promocionando,  por citar solo un par de casos.

Por el tema de a traición a HC, no pudieron igualmente utilizar a ejemplares funcionarios de la administración anterior, jóvenes especialistas que batieron todos los récords en materia de buena administración del Estado. Ahí está el caso de Santi Peña, a quien tildaron de “liberal”, el de Spalding en la Itaipú, Recalde en la EBY, formidables técnicos, reemplazados por voraces políticos. Y un caso especial el de Soledad Núñez, la fantástica titular de Senavitat, que transformó para siempre la escuálida política de viviendas del Paraguay. La despidieron sin siquiera darle las gracias. El nuevo ministro, Danny Durand, hizo unas promesas increíbles, diciendo que con el mismo presupuesto, iba a doblar los logros de Soledad con 60.000 soluciones habitacionales. Uno no puede más que fruncir el ceño y preguntarse… ¿será che?

Marito, él sólo, se complicó la vida, lo reiteramos.  Ahora, dan manotazos desesperados cuando apenas se están inaugurando en el gobierno.

Por el momento pueden seguir disfrutando de las mieles logradas por el gobierno de Cartes en todos los órdenes. Pero luego habrá que mostrar lo propio. Y sinceramente por parafrasear a “Calé”, no le vemos uñas de guitarrero, aunque por el bien del país, ojalá nos equivoquemos.

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