Jueves , mayo 24 2018
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Faranduleros de la política

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En un hecho sin precedentes en nuestra historia política, la Alianza Ganar, que nuclea al PLRA, el Frente Guasu y otras fuerzas menores, radicaron una acción ante la Organización de Estados Americanos (OEA),  solicitando la anulación de lo resuelto por la Corte Suprema de Justicia paraguaya, que días atrás rechazó las impugnaciones que habían presentado contra las candidaturas al Senado de Horacio Cartes, Nicanor Duarte Frutos y Juan Afara, quienes, en consecuencia, quedaron plenamente habilitados para pugnar por una banca en la Cámara Alta. No sabemos si se trata de un recurso con fines puramente mediáticos, a pocas horas de las votaciones, o si es fruto de la desesperación de sus promotores. Lo que sí sabemos es que carece de toda seriedad y que, por tal motivo, deja muy mal parada a la oposición en ámbitos diplomáticos.

“¿No fueron ellos mismos los que plantearon la nulidad de dichas postulaciones ante la Corte, lo que supone que reconocen a ésta como el órgano encargado de interpretar la Constitución?”, preguntaron algunos repesentantes de la OEA al tomar conocimiento de la denuncia. Otros, que siguen más de cerca el proceso político paraguayo, se interrogaron sobre el por qué de la medida, tomando en consideración que uno de los principales exponentes de la Alianza, Fernando Lugo, fue presidente de la República, lo cual no le impidió ser senador, presidente del Congreso, ni encabezar nuevamente ahora una de las listas al Senado. Y todos ellos se sienten incómodos, al involucrárseles en un tema que no es de su competencia.

Las incoherencias de los aliancistas saltan a la vista de cualquier persona mínimamente informada, pero más grave que eso es su desconocimiento a las instituciones de la República cuando estas adoptan resoluciones contrarias a sus intereses, tal como lo vienen haciendo desde hace ya un buen tiempo. Es algo si se quiere recurrente. Si las decisiones  o fallos judiciales son favorables a sus intereses, ¡aplausos!, pero si no, llaman a desacatar las resoluciones y condenan a la hoguera a quienes las adoptaron, demostrando así que hasta ahora no aprendieron a convivir en democracia, respetando las reglas del Estado de Derecho.

Por supuesto, nada de esto tendría la menor trascendencia política si no fuera por los grandes grupos mediáticos que difunden, cuando no los promueven, estos actos contrarios al sentido común, apenas un poco más “sofisticados” que los protagonizados por Paraguayo Cubas cuando se baja los pantalones para defecar en la sala de un juzgado o cuando destruye un móvil de la Patrulla Caminera o amenaza con cintarazos a sus adversarios.

El país necesita de una oposición seria, pero la que tenemos, desgraciadamente, insiste en una práctica polítíca basada en el “show” y el “escándalo”. Sus principales referentes se comportan más como faranduleros que como dirigentes políticos interesados en aportar al país algo constructivo. Están en la búsqueda de lograr protagonismo a cualquier precio, aún a costa de hacer el ridículo, como en este y otros casos, en la creencia, tal vez,  de que así conquistarán las adhesiones necesarias para hacerse cargo del gobierno.

Esperemos que el resultado adverso que obtendrán en pocas horas, según coinciden todos los pronósticos, les sirva de aprendizaje para redefinir su papel con vista al futuro, para que recuperen sus perdidos perfiles políticos y programáticos y sean capaces de presentar a la ciudadanía sus respectivos proyectos de país, como no lo hacen desde hace muchos años.

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