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Ni reflexión, Ni inflexión

El senador cartista, Juan Darío Monges, lo reclamaba sin medias tintas hace sólo un par de días. La ciudadanía espera un punto de inflexión, un cambio de rumbo radical, decía, al analizar la situación del gobierno, luego de los sucesos con el acta de Itaipu, que estuvieron a un “tris” de enviarlo a la cuneta.

Golpe de timón se suele decir también, enderezar drásticamente la nave para que no zozobre, que no se vaya a pique.

Pero no fue sólo Monges el que lo reclamó, fueron varios legisladores de HC, de la oposición, hasta algunos abdistas, como “Beto” Ovelar, quien admitió la necesidad de estos cambios e incluso sostuvo una disputa pública con el ministro Petta, debido a ello.

Incluso el mismo Jefe de Estado lo admitió. En varias oportunidades, anunció que habría cambios importantes, primero el 15 de agosto, al cerrar su primer año de gestión, luego una semana después, etc, pero fue transcurriendo el tiempo y pasó muy poco o casi nada.  La hesitación, que parece ser un signo de su gobierno, era evidente, pero ello mismo hacía que se mantenga la esperanza del “punto de inflexión” del que hablaba el senador Monges.

Pero no. Fue otro Abdo el que apareció en el programa de “Mina” del pasado lunes. Este lo veía todo color de rosa, todo estaba bien, era el tristemente célebre “país de las maravillas”, pregonado por el sindicalista stronista, Sotero Ledesma, allá por el 73 cuando hacia eclosión el tema Itaipú.

Inversiones fantásticas, millones de millones de dólares fluyendo al país en catarata, obras de infraestructura gigantescas “que empiezan ya”, a lo largo y a lo ancho, desempeños excelentes de cuestionados ministerios como el MOPC, que según sus datos, alcanzó un récord de ejecución de su presupuesto, ídem otros ministerios, etc, por lo cual no había necesidad alguna de cambiar a ninguno de sus ministros. ¿Por qué si no hay problemas?.

No estamos en recesión, no disminuyó drásticamente la recaudación aduanera, no se podrá financiar el presupuesto 2020, se avecinan grandes protestas sociales, aumentó la pobreza, subió el desempleo, la gente no tiene un  peso en sus bolsillos, etc., pero… todo está bien.

Eso en el plano económico. Pero, ¿qué pasará también con las promesas políticas formuladas a sus ocasionales aliados, tanto del Partido Colorado como de la oposición?. No le dieron un cheque en blanco que se sepa. Tenía que hacer los cambios que ahora quedaron en la nada. ¿Cómo reaccionarán? Es previsible que lo hagan enérgicamente.

Se habla asimismo de una “cumbre de poderes”, debido a la emergencia social, económica, política, etc. ¿Para qué?, si todo fluye maravillosamente.

Mucha gente quedó perpleja e indignada por el panorama idílico que se pintó en el programa. El temor a una nueva oleada de inestabilidad a partir de ese “punto de inflexión”, resurge ahora con fuerza y con argumentos.

En términos de la confesión católica, el gobierno no está arrepentido de sus malos actos, sino que, además… no tiene propósito de enmienda.

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