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No saben ni dónde pegar

Los detractores del gobierno y, en consecuencia, de su postulante a la presidencia de la República, Santiago Peña, eligieron el peor de los argumentos para combatirlos. Arremeten una y otra vez contra HC y su “delfín”, creyendo erróneamente haber encontrado un flanco débil en la política de endeudamiento público que viene ejecutando la actual administración, cuando en realidad es una de sus mayores fortalezas.

Gritan que del 2013 a esta parte, la deuda se elevó un 63%, como tituló el domingo ABC Color y está presente en todos los discursos de “Marito”, Efraín, Desirée y, más recientemente, de Nicanor Duarte Frutos, en su versión más violenta. Y es cierto. En cifras redondas ascendió a U$S 6.800 millones de dólares, pero se cuidan muy bien de no decir lo fundamental. Por un lado, para qué se contrataron esos créditos, porque eso los dejaría en ridículo y los rebajaría a vulgares charlatanes que no llegan al rango de improvisados comentaristas de la economía. Por el otro, que el Tesoro nacional tiene la solvencia necesaria para honrar la deudaque, por cierto, es una de las menores de toda América Latina, por debajo del 23% de su Producto Interno Bruto (PIB), frente al promedio general del 39%.

Para el cierre del 2017, el Ministerio de Obras Públicas ya habrá licitado obras por US$ 5.017 millones, una cifra sin precedentes en el país. ¿Por qué no dicen una palabra al respecto? ¿Acaso hubo “tragadas”, como en las “rutas de la mentira” o antes, en los “empedrados chinos”? Por supuesto que no.

Las obras están a la vista. Son viaductos, puentes, rutas y caminos de todo terreno en diversas regiones del país, así como kilómetros de asfaltados en todo el Departamento Central. Ahí también están las 20.000 viviendas sociales construidas por la Senavitat para igual cantidad de familias de escasos recursos, el complejo habitacional del barrio San Francisco (Ex RC4) para otras 1.000 más, que ya no sufrirán los efectos de las inundaciones periódicas, el proyecto Costanera Sur”, que comprende 5.000 viviendas y una doble avenida con 4 carriles y 8 kilómetros de extensión, que cambiará definitivamente el rostro de la Capital.

Ahora hagamos algunas comparaciones, que hablan por sí. En los cinco años de su presidencia, Duarte Frutos licitó tan solo U$S 340.000.604 para obras de infraestructura, o sea, 15 veces menos que el actual gobierno, y en el periodo Lugo-Franco, del 2013 al 2018, un total de U$S 1.606.379.517 en licitaciones, apenas 1/4 de las que se realizarán en la actual administración.

¿Cuáles son las objeciones entonces? ¿Que se estaría “hipotecando a las futuras generaciones? ¡Falso! Y en esto no hay que creerle al Ejecutivo acerca de que la deuda está dentro de los parámetros manejables, sino a todos los organismos internacionales, desde la Cepal hasta el F.M.I, que lo confirman constantemente.

El endeudamiento público no solo es necesario para llevar adelante emprendimientos que son vitales para el desarrollo, sino que, aplicando bien los recursos obtenidos por esa vía, se logra mantener tasas de crecimiento  que dinamicen la economía, permitan pagar los intereses y amortizar el capital, como lo demuestra el mantenimiento del PIB en el orden del 4% -en condiciones regionales muy adversas- y dar cumplimiento a las obligaciones contraídas en tiempo y forma.

Definitivamente, escogieron el peor de los caminos para atacar al oficialismo. Uno que evidentemente no conocen lo suficiente, a diferencia de Peña, que tiene esa hoja de ruta archi digerida, por lo cual, si persisten en seguir el recorrido, irán a parar irremediablemente a la cuneta.

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