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De nuevo, en una turbia campaña

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Desde que el Tribunal Electoral de la Capital (TEC), primera sala, rechazó, por improcedente, la impugnación a la candidatura de Horacio Cartes, el dueño del diario ABC está absolutamente histérico y descontrolado, armando estrategias con la sola intención de hacer hasta lo imposible para que el presidente no pueda jurar como senador de la nación en agosto próximo.

Hace más de 4 años que “Acero” intenta evitar a toda costa que Cartes pudiera tener un futuro en la política luego de dejar la Presidencia. Cuando, a consecuencia de sus conspiraciones e incitación a la violencia ciudadana, el jefe de Estado renunció a postularse para un segundo mandato en estas elecciones, pensó que había logrado su objetivo porque, iluso él, pensaba que había impedimentos constitucionales para que un presidente siguiera activo desde el Congreso.

No le preocupó que Cartes encabece la lista de candidatos al Senado de la ANR, porque estaba convencido de que la impugnación que presentarían sus aliados políticos de la oposición le pondría freno a su pretensión de seguir vigente y no pasar a cuarteles de invierno, que es a lo que parece condenar la senaduría vitalicia, por lo menos si se le da la insostenible interpretación que defienden Zucco y sus cómplices políticos.

Como no se salió con la suya y la candidatura al Senado del presidente está más vigente que nunca, ha empezado a urdir otro tipo de planes, oscuros como esos a los que nos tiene acostumbrados y ahora lanza, desde las páginas de su diario, brutales amenazas a los miembros del Tribunal Superior de Justicia Electoral, si es que no se prestan a sus planes.

Coincidiendo con la apelación presentada por el PLRA ante el TSJE, ABC inició con fuerza una campaña de amedrentamiento. Pero que nadie se engañe pensando que solamente persigue al organismo electoral. En realidad, está haciendo lo que tanto éxito le dio en marzo del año pasado, cuando llevó a la ciudadanía a un estado de crispación tan grande, que ocurrieron hechos de violencia como la quema del Congreso y la muerte de Rodrigo Quintana.

Pero esta vez parece que su intento caerá en saco roto. Ya nadie está demasiado dispuesto a seguir creyendo a pies juntillas los delirios del poderoso empresario, porque cada vez resulta más evidente su ambición desmedida y su poco interés en el bienestar del pueblo, del que presume ser casi su vocero.

De hecho, esa aureola que por largas décadas tuvo ABC parece haber desaparecido, y en este momento ya para nadie es secreto que el diario es el mecanismo que utiliza “Acero” para acrecentar su poder, sus negocios y su dinero, algo en lo que le sigue, con igual o mayor empeño, su hija Natalia.

Esta vez, nadie piensa pisar el palito que “Acero” puso en la cancha con la intención de enturbiar el proceso electoral y conseguir, de cualquier manera, que la dupla opositora se quede con el poder el 22 de abril próximo.

No se repetirá la historia de marzo pasado, mal que le pese a Zuccolillo y sus desmedidas y descontroladas ambiciones. Así como de los políticos corruptos, la gente está podrida de los poderosos que siguen buscando su beneficio personal, de manera ilimitada y desvergonzada.

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