jueves , septiembre 24 2020
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Bolsonaro y la “gripesiña”

Por: Dr. Abilio Obregón, Médico-cirujano, ejerce en CDE.

¿Qué pasa si mi vecino quema su pastizal y por falta de cuidado afecta mi propiedad, causándome un daño físico y patrimonial?.

Un gobierno que no respeta a sus vecinos ya no es novedad. Al finalizar la segunda guerra mundial las Naciones Unidas firmaron en 1945 en San Francisco una CARTA que entró en vigor ese mismo año. La misma consagraba la igualdad de las NACIONES GRANDES Y PEQUEÑAS, a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional, a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad.

Y con tales finalidades a practicar la tolerancia y a convivir en paz como buenos vecinos….

Esta terrible pandemia demuestra que no existen fronteras para las “agresiones” naturales. La frontera geográfica por su parte es útil, como las alambradas, para que cada dueño cuide su territorio y evitar que el fuego no siga propagándose por falta de cuidado y afecte otras propiedades.

Por otra parte un país por pequeño que sea merece tanto respeto como si fuera el más grande del mundo. El Paraguay siendo un país pobre no ha escatimado esfuerzo económico ni social para ajustarse a las recomendaciones internacionales y evitar que siga progresando la pandemia del coronavirus, porque además esa es la obligación y responsabilidad de su gobierno.

Hoy en pleno siglo XXI, la historia de agresión brasileña hacia el Paraguay se está repitiendo. La agresión en este caso no es bélica pero es causada por la indiferencia negligente de su gobernante- Jair Bolsonaro- a quien no le interesa en absoluto la vida ni el derecho que tienen sus vecinos.

El Brasil en muy bueno jugando como equipo, pero hoy su arrogante presidente desconoce el valor de ello y se enfrenta solo – y sumamente mal- a un enemigo que está desencadenando una suerte de tercera guerra mundial, convirtiendo a su país en el mayor foco de un incendio que no está pudiendo controlar y que amenaza peligrosamente al nuestro.

La negligencia del Sr. Bolsonaro es una grave amenaza para el Paraguay. Más del 90 % de los infectados por la “gripesiña” provienen de su país, arrasado por el virus. Esa conducta irresponsable del presidente brasileño es violatoria de la mencionada Carta de las Naciones Unidas y merece ser denunciada y sancionada por nuestras autoridades, para que nadie crea que por ser presidente de una República “grande” tiene un derecho casi divino que le permite despreciar la vida de sus vecinos “chicos”.

La carta constitucional de la ONU no debe ser una letra muerta más. Algo retórico. Usémosla para denunciarlo ante el mundo y entretanto mantengamos cerradas las fronteras herméticamente. Una pena la emergencia de líderes que se creen iluminati y desoyen los consejos de la ciencia médica, en pleno siglo XXI y ante eventos como éste que atentan gravemente contra la vida humana en la faz de la tierra y marcan el futuro del mundo.

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